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Wednesday, August 5, 2015

Juegos Panamericanos, Toronto 2015: Primer partido vs. Trinidad y Tobago

Ya debería haberlo aprendido... Volver a bloguear después de 4 meses de silencio me deja demasiados espacios para llenar, para evitar aburrirles con un ensayo interminable, escribiré una serie de entradas sobre mi reciente experiencia en los Juegos Panamericanos del 2015 en Toronto, Canadá, junto con un resumen de los meses anteriores a la competencia para no .

Otro tema es el orden. ¿Comparto los recuerdos más recientes, o sea los que tengo más claro, o comienzo por el principio, relatando todo cronológicamente? Por favor, bánquenme mientras trato de llegar al mejor formato, lo cual podría ser ni una opción ni la otra sino en realidad una mezcla de las dos. Decir que mis habilidades de "blogueadora" están un toque oxidadas sería poco. Entonces, les pido que me den el "aguante" mientras rompo el hielo con este primer relato.

En mi última entrada, les conté de mi vuelta a la cancha en febrero después de haberme operado del ligamento cruzado anterior en julio del 2014 (el 28 de julio hizo ya un año de la operación!); muchas cosas han sucedido desde entonces. Recuperé la titularidad en River Plate, jugué en mi segundo Superclásico con Boca Juniors que terminó en un empate sin goles y en marzo fui citada para entrenar con la Selección Argentina en preparación para los Juegos Panamericanos en Toronto en julio de este año.

Al reflexionar qué escribir, pensé que sería interesante relatar cómo, a pesar de los obstáculos y dificultades, llegué a sentir que cumplí la meta de toda mi vida de representar a la Argentina en una competencia internacional. Pero, gracias a Dios, me di cuenta que, en comparación con las historias de mis compañeras y de jugadoras de otros países que participaron en el torneo, mis luchas no fueron nada especial. Por lo tanto, les ahorraré de mis quejas/fanfarronadas y, en cambio, espero darles una vista privilegiada del fútbol femenino en Latinoamérica y el Caribe.

Una de los aspectos más lindos de los Panamericanos, además de la sensación de salir a la cancha adelante de una hinchada de miles (el único partido para el cual se agotaron las entradas fue la final entre Colombia y Brasil, pero el estadio casi se llenaba en todos los partidos del equipo canadiense), fue la oportunidad de compartir y comparar experiencias con jugadoras de las otras delegaciones. A pesar de que no pude hablar con todos los equipos (no tuve la oportunidad de hablar con las de Ecuador, Costa Rica o Canadá, que tiene un sistema parecido al de Estados Unidos para el fútbol femenino), sí pude dialogar con algunas jugadoras de Trinidad y Tobago (T&T), México, Colombia y Brasil.

Como los primeros tres equipos estaban en nuestro grupo del torneo, dejaré que el orden de los partidos determine el orden de las entradas. Comenzaré con T&T, nuestro primer partido. El partido terminó 2-2, un resultado bastante injusto debido a un arbitraje abismal (nos anularon un gol por posición adelantada pero en el video se ve claramente que nuestra jugadora estaba habilitada por una defensora, y el segundo gol para el empate surge de un tiro libre regalado por una falta inventada en los últimos segundos)... Aún así, a pesar del resultado, fue un buen comienzo para un equipo (nuestro) que no había jugado ni un solo amistoso internacional en los meses anteriores al torneo y que tenía (y tiene) un cuerpo técnico que realmente empezó a trabajar con la selección a partir de marzo 2015 (fue contratado en noviembre-diciembre del año pasado pero solamente trabajaron un par de semanas a fin de año antes de un torneo amistoso en Brasil en diciembre). El resultado, sin embargo, es menos interesante de lo que me contaron los trinitenses.

Cuando le pregunté a un miembro del cuerpo técnico sobre la situación del fútbol femenino en su país mientras hacíamos cola para el desayuno, me respondió que en general no era bueno, PERO que 2015 marcaba el primer año de la liga profesional de mujeres en T&T. En uno de los últimos días tuve la oportunidad de charlar con una de las jugadoras más experimentadas de la Selección Trinitense, Ahkeela Mollon, quien jugó fútbol en la primera división de la liga universitaria en EEUU y luego continuó su carrera de jugadora en Islandia y en Suecia antes de volver a su país para participar en la nueva liga profesional y entrenar con la Selección. Aunque no me contó mucho sobre el desarrollo de jugadoras—mejor dicho ligas inferiores para niñas antes de llegar a los niveles más competitivos—, sí habló sobre las diferencias entre sueldos en los países donde había jugado, tanto de los clubes como de la Selección.

En realidad, la conversación comenzó con una serie de preguntas por su parte: "¿Cuánto ganan jugando en Argentina? ¿En qué clubes juegan ustedes? ¿Cuánto les paga la Selección?" Cuando le respondí con el monto de mi verdadero "sueldo" en River Plate, no podía disimular la expresión de shock en su rostro y tampoco pudo contener su siguiente pregunta: "¿Qué carajo hacés jugando en Argentina? Le expliqué que en Argentina no existe el fútbol profesional tal cual sino el nivel más alto es una liga amateur con algunos clubes que pagan viáticos, River es uno de esos clubes que pagan viáticos o "becas deportivas" y las jugadoras recibimos un promedio de 800 pesos "mensuales" (menos de 60 dólares americanos), un monto que varía dependiendo de las citaciones de la jugadora, su asistencia a los entrenamientos, etc., pero para este año (estamos casi en agosto), el club solamente nos pagó 3 meses de beca (hasta abril).

Luego me preguntó cómo era el costo de vida en Argentina, y le expliqué que era menos que en EEUU pero que sería imposible vivir del viático del club (no sólo porque es poca plata sino también porque nunca sabemos cuándo nos van a pagar), más que un sueldo, el viático es como una ayuda que viene de vez en cuando para darte un gusto o cubrir algún gasto inesperado. Lógicamente, supuso que River era un club chico porque no lo conocía por nombre, pero cuando le mostré unas foto del Monumental, el estadio más grande de la Argentina, una del aspecto impresionante desde afuera y una desde adentro durante un Superclásico, su asombro inicial se transformó en indignación. Ahkeela no llegaba a entender cómo un club tan grande como River Plate no podía invertir más en su equipo femenino.

COMENTARIO APARTE: *Ni quiero imaginar su respuesta si le hubiera contado que a partir de este año, River Plate ha rescindido cualquier forma de cobertura médica para el fútbol femenino, negando pagar hasta los estudios necesarios para poder participar en el torneo y tampoco se hará cargo de cualquier lesión sufrida en competencia o entrenamiento oficial... Les contaré más sobre esto en las publicaciones que vienen.*

Me contó que su club pagaba entre 800-900 dólares americanos mensuales a sus jugadoras y a la vez cubría casa, comida y costos de transporte. Sin embargo, existen unas diferencias claves entre el fútbol femenino en Argentina y T&T como la estructura del campeonato y la fuente de los sueldos. Mientras que en Argentina los viáticos y beneficios provienen del club (y también hay mucha diferencia entre lo que ofrecen los clubes en el campeonato, desde los clubes donde las jugadoras tienen que pagar los colectivos para viajar a los partidos de visitante hasta clubes que ofrecen becas de estudio en universidades privadas como River Plate y la UAI Urquiza y otros que otorgan no solo cobertura médica sino una obra social completa a sus jugadoras), en T&T los sueldos son pagados por el gobierno nacional. En T&T, la liga profesional está compuesta por 5-6 equipos, pero en Argentina actualmente hay 18 equipos en el torneo oficial de AFA, lo cual implicaría una diferencia significativa en términos de cuántas jugadoras cobrarían y la cobertura otros gastos relacionados.

Luego, sus preguntas se orientaron hacia la Selección ya que seguramente tenía que ser mejor que la situación de los clubes... Y mientras que económicamente es mejor, no es por mucho. Durante los meses previos a los Juegos Panamericanos, las jugadoras de la Selección Mayor recibíamos 140 pesos por entrenamiento (aproximadamente 10 dólares americanos) que nos pagaban el último día de cada semana y mientras estábamos en Canadá nos pagaban un viático de 230 pesos, o sea un total de menos de 5000 pesos (~350 dólares americanos) a lo largo de tres semanas. Algunas jugadoras que habían jugado en los Juegos ODESUR el año pasado recibían una beca deportiva de 4500 pesos del ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), una organización sin fines de lucro ligada al Comité Olímpico Argentino y la Secretaría Nacional de Deporte que otorga becas deportivas a deportistas que participen en deportes y competencias olímpicos. Esta beca que incluye obra social y para la Selección Femenina de Fútbol, que no tiene una competencia internacional hasta 2018, hay una alta probabilidad de que se corte después de la revaluación de becas en agosto (ahora).

Nuevamente Ahkeela quedó asombrada después de escuchar nuestra aclaración y exclamó que nadie en el equipo trinitense hubiera viajado por un monto tan chico. Ante situaciones parecidas, ellas hicieron paro y se negaron a subir al avión hasta llegar a un acuerdo que les convenía y la federación escuchaba las demandas de las jugadoras. Ahora fue nuestra chance de quedarnos asombradas. La idea de negarse a subir al avión para demandar aumentos de viático nos resultó completamente extraña, extrema y, sobre todo, imposible de aplicar en Argentina. En River, habíamos considerado hacer huelga para que se mejoraran las condiciones médicas pero al final no la hicimos por temor a que sacaran del todo a la disciplina para reducir gastos en el club, y temores parecidos con AFA nos detuvo hacer semejante protesta.

A pesar de que mi conocimiento del fútbol femenino trinitense sea limitado, parece que ha progresado bastante desde el Clasificatorio al Mundial de CONCACAF de octubre 2014 pasado cuando el DT voluntario, un ícono en el fútbol femenino estadounidense, Randy Waldrum, tuvo que solicitar donativos a través de Twitter para poder pagar los costos de comida y alojamiento del equipo ya que la federación había mandado la delegación con solamente 500 dólares americanos y sin materias de entrenamiento para su estancia en EEUU a lo largo del torneo. El pedido—exitoso ya que varias federaciones, incluyendo la de Haiti, donó para apoyar a las jugadoras—inicialmente incitó una respuesta de enojo de la federación y del gobierno nacional de T&T, pero posiblemente fue el toque de atención necesario para estimular inversión y apoyo para el deporte con la fundación de la liga profesional.

Estoy siempre a favor de aprender y adoptar ideas exitosas de otros países, pero todavía es muy temprana en mi "investigación" para poder llegar a cualquier tipo de conclusión. Esperemos hasta que  veamos las situaciones de un par de naciones más antes de decidir qué teorías y prácticas podrían ser aplicadas al fútbol femenino argentino.

En el vestuario antes del partido con Trinidad y Tobago


Friday, September 19, 2014

Alentando a larga distancia: Copa América Femenina 2014

El 11 de septiembre, o sea hace una semana, arrancó la Copa América Femenina 2014 en Ecuador. Para los que no saben, es el campeonato sudamericano de fútbol femenino y sirve de eliminatoria para los Juegos Panamericanos 2015, la Copa Mundial Femenina Canadá 2015 y los Juegos Olímpicos 2016 en Río de Janeiro. No sé si quedó claro: es un torneo importante.

No tiene nada que ver con el formato de las eliminatorias masculinas del CONMEBOL (la federación de fútbol en Sudamérica). Es un torneo corto y brutal, sin margen de error. Los diez equipos de la federación se dividen en dos grupos, A y B. Este año, se puede decir que la división no fue tan pareja. Tres de los primeros cuatro de la última Copa América (2010) tuvieron que enfrentarse en el grupo B: Argentina, Chile y Brasil, los otros dos equipos son Paraguay y Bolivia. Del otro lado están Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y Uruguay. Solamente los primeros dos equipos de cada grupo progresan a la etapa final donde el ganador de grupo A juega contra el segundo de grupo B, y vice versa. Los cuatro equipos finalistas clasifican a los Juegos Panamericanos. Brazil, como anfitrión, y un equipo más clasifican a los Juegos Olímpicos. Los dos equipos finalistas clasifican directamente al Mundial y el tercer equipo tendrá que jugar una eliminatoria contra un equipo de la CONCACAF.

Después de perder su primer partido con Chile, Argentina se reivindicó con dos victorias, ganando 6-0 con Bolivia (con 3 goles de mi compañera de River y amiga Mariana Larroquette) y luego 1-0 con Paraguay y todavía le queda la esperanza de salir del grupo. Si ganan su último partido, que será contra las poderosas brasileras, tienen muy buen chance de progresar, pero todo también depende de lo que pasa con el otro partido de la última fecha: Chile-Paraguay.

Bueno, no les quiero aburrir con todos los detalles y situaciones de clasificación para Argentina, pero sí quería destacar algo. Ningún partido argentino ha sido transmitido por televisión. Es una vergüenza, no hay otra forma de decirlo. Las chicas de la Selección merecen el apoyo de su país. Apostaría que el 99% de argentinos ni saben que se está jugando la Copa América Femenina, pero durante las eliminatorias masculinas para el Mundial de Brasil de este año, el 99% del país no solamente sabía sino que también veía los partidos y seguía el progreso de su Selección. Las únicas formas de seguir los partidos es por la radio y las redes sociales, y ambas formas son una tortura.

Los nervios me consumen cada vez que juega Argentina. Casi me arranco los pelos durante el partido con Chile y también en el de Paraguay. Alentar de lejos, con información muy limitada, no es para débiles. Capaz que mirar por televisión también me daría la misma sensación de impotencia, pero por lo menos podría sacar mis propias conclusiones del partido y no solamente saber quiénes y cuándo hicieron los goles. Creo que ya varias veces los asusté a mis viejos, gritando un gol, lamentando un gol errado o atajado.

Admito que es una publicación un poco dispersa, sin un rumbo bien definido, pero creo que representa bien la transmisión de información (o la falta de transmisión de información) sobre este torneo tan importante para el fútbol femenino sudamericano. Si sacan algo de estas divagaciones, que sea mi apoyo a las chicas albicelestes. Estamos con ustedes chicas.

VAMOS ARGENTINA!!!

pd. no me olvidé de que les prometí hablar sobre la importancia del fútbol en Argentina... Dentro de poco viene esa discusión. Les advierto que mi próxima publicación tendrá poco y nada que ver con el fútbol, sino con mi vida personal, mi vida amorosa si tenemos que ser precisos...

Wednesday, September 3, 2014

Una relación futbolera: amor, pasión y amistad

Después de haber leído mi última publicación es muy probable, y más aún para los que no juegan al fútbol o que no tienen una relación directa con el fútbol femenino, que se estén preguntando ¿pero, qué tiene esta mina con el fútbol? ¿Por qué se apasiona tanto por un deporte que aún siendo el más popular del mundo, al fin y al cabo es un deporte cualquiera?

Podría decirte que es por la competencia, esa adrenalina que surge cuando salís a la cancha, saludás al rival y esperás ansiosamente a que el árbitro señale el comienzo del partido, esa emoción que se apodera de vos que sigue una atajada espectacular en que dejás en silencio a la hinchada rival que había empezado a gritar el gol un poco temprano, esa sensación de alegría total después de ganar un campeonato, un clásico, un partido peleado. Podría decirte que es por las enseñanzas de vida que el fútbol te otorga como el trabajo, la dedicación, la salud corporal, la puntualidad, la paciencia y el esfuerzo puro. Hasta podría decirte que es por el reconocimiento que viene de ser mujer deportista pero ahí ya te darías cuenta de que te estaría mintiendo.

No digo que esos motivos no sean válidos ni que no sean una parte importante de mi amor al fútbol, pero ninguno de ellos es la razón principal—reconozco que el amor a veces no entra en la razón, pero a veces sí, como en este caso. Si mi amor al fútbol fuera por las razones que mencioné arriba, hubiera dejado de jugar hace muchos años, capaz no hubiera terminado de jugar mis cuatro años en la universidad. No, si fuera por eso, seguramente no estaría escribiendo este blog, viviendo en la Argentina y jugando en River Plate, estaría estudiando medicina en alguna facultad de los EEUU, lo cual tal vez hubieran preferido mis viejos... pero eso es otra historia... ¿Por qué digo todo esto?

Este fin de semana me vino a visitar mi mejor amiga, otra jugadora que, como yo, todavía no está lista para dejar el fútbol. Nos conocimos en mi primera universidad, University of South Florida, donde estudié dos años antes de cambiar de universidades para terminar mi licenciatura en Rice University (no, no está nombrada por la comida sino por el hombre que la fundó). No fuimos amigas desde el principio, tardamos un poco en darnos cuenta de que teníamos un montón en común—nuestra fe, la manera de pensar, objetivos, valores, humor (bueno, eso me gustaría creer pero la realidad es que ella es mil veces más graciosa que yo), dentro de muchas otras cosas, pero en la cancha el asunto era otro. Ella jugaba de titular en el mediocampo, fue nombrada capitana después de estar solamente cuatro meses en el equipo, fue figura constante durante sus cuatro temporadas mientras que yo tuve un lugar mucho más marginado como arquera suplente durante mi tiempo ahí. Sin embargo, nos hicimos amigas y desde entonces, a pesar de los años que pasan, los kilómetros, océanos y continentes que nos separan, nuestra amistad sigue creciendo. Cuando nos juntamos, como pasó este fin de semana, es como si no nos hubiéramos separado nunca, y ya han transcurrido casi dos años desde la última vez que nos vimos. La considero una hermana, una bendición de Dios, estamos unidas por una relación estrecha y la cual, estoy segura, durará toda la vida; una relación que surgió gracias al fútbol y a pesar de las diferencias entre nuestras carreras futbolísticas universitarias.

Bueno, todo esto por decir que, para mí, el fútbol es especial sobre todo por las relaciones que genera. Nombro a esta amiga como un ejemplo, pero te podría contar de cualquier cantidad de otras amistades y relaciones futboleras que me han influenciado y moldeado de alguna forma.

Me acuerdo de cómo boludeaba y jugaba con mis compañeras del equipo de secundario.

Pienso cómo en Rice, a pesar de haber sido los peores dos años futbolísticos de mi vida, conocí a amigos, profesores y mentores que me inspiraron, me desafiaron, me quisieron y que hasta hoy lo siguen haciendo.

Recuerdo claramente cuando el avión despegó en el aeropuerto internacional de Buenos Aires en 2011, alejándome de mi segunda experiencia de entrenamiento con la Selección Argentina Femenina. Veo como si fuera hoy cómo se me caían las lágrimas, no por la tristeza de no poder seguir jugando y entrenando con la Selección, por complicaciones y demoras del proceso de naturalización, sino por el dolor de partir y despedirme de las chicas, especialmente ya que no sabía si las volvería a ver—ahora hay algunas que veo demasiado seguido en River... no, mentira chicas, las quiero mucho, son una bendición enorme en mi vida.

Y aún más reciente, es imposible no mencionar el apoyo que me han brindado mis compañeras de River a través de mensajes, abrazos y una bandera enorme desde el día que me lesioné hasta hoy, y sé que podré contar con ellas hasta que esté de nuevo en la cancha. Son mis hermanas millonarias.


Son momentos así que me vienen a la mente cuando pienso en el fútbol, mucho más que imágenes de partidos ganados o perdidos, que las sensaciones temporales de frustración o de alegría, que recuerdos de entrenamientos innumerables. Las amistades, para mí, son la esencia del fútbol, y doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de conocer y de aprender de tanta gente maravillosa a través de este deporte hermoso.


Las extraño mucho, que lindo que será volver a festejar con ustedes, mis hermanas millonarias (Foto: Guillermo Larroquette)

Monday, August 25, 2014

Según ellas... lo que significa ser mujer y jugar al fútbol en Argentina

Bueno, después de un año y medio (o un poco más si vamos a ser bien preciso) de hablar tanto de mí, de mi vida, de mi rodilla, de mi rehabilitación, de mis meditaciones, ya me cansé, y me imagino que ustedes estarán pensando lo mismo. Entonces, hoy voy a escribir de otra manera, voy a dejar que hablen otras voces, que cuenten lo que ven y lo que viven. Si han leído otras publicaciones mías, ya sabrán lo que opino yo sobre el fútbol femenino en Argentina, si no, les doy un resumen breve de mis pensamientos y observaciones.

El fútbol femenino es un deporte poco apreciado en un país donde los hombres que practican profesionalmente el mismo deporte reciben reconocimientos en forma de plata y de fama. Cuando son jóvenes, en las clases de educación física, en los jardines infantiles y hasta en las mismas casas, a los nenes les dan una bocha (traducción del argentino: pelota de fútbol) y a las nenas, una muñeca. Una chica que juega a la pelota es una curiosidad, un espécimen raro de mujer argentina. Muchas veces te miran con una cara de sorpresa y estupefacción cuando se enteran que sos jugadora.

"¡Pero es un deporte demasiado violento!" protestan.
"¿No sos demasiado femenina para ser jugadora de fútbol?" preguntan.
"Yo jamás dejaría que mi hija juegue a al fútbol. No, ella jugará un deporte mucho más elegante y menos masculino, el hockey" declaran, como si les hubieras pedido su opinión y como si el hockey fuera pacífico cuando es básicamente el fútbol jugado con palos de madera y una pelota capaz de romper narices, como lo podría validar mi prima, una ex-víctima de la pelota de hockey.

En mi poco tiempo de jugadora en la Argentina, he podido ver que el fútbol femenino es una verdadera contracultura. A pesar de las normas sociales y culturales, las jugadoras siguen luchando, no necesariamente en búsqueda de reconocimiento o de aceptación sino que luchan por un espacio propio donde pueden disfrutar del deporte que aman y donde cada vez más chicas puedan también "ganar, golear y gustar".


De Guillermo Larroquette (https://www.facebook.com/pages/Producciones-Fotograficas-Guillermo-Larroquette/594416983980730) 
Hace unos días, se me ocurrió que capaz no sé todo lo que implica ser jugadora de fútbol en Argentina—reconozco que es un pensamiento medio loco, pero igual me pasó por la cabeza—, y empecé a reflexionar... ¿Cómo podría no solo entender mejor el fútbol femenino argentino sino también trasmitir una representación clara y justa de algo que en muchos otros países ya no se vive? Me surgió la idea de consultar a los expertos, o, mejor dicho, a las expertas, las mismas jugadoras. Por suerte, no me costó mucho encontrar mis propias ratitas de laboratorio, mis (hermosas) compañeras de River Plate.


De Guillermo Larroquette (https://www.facebook.com/pages/Producciones-Fotograficas-Guillermo-Larroquette/594416983980730) 

Entonces, les pregunté ¿qué significa para vos ser jugadora de fútbol en Argentina? Admito que es una pregunta engañosamente simple. A pesar de ser compuesta de pocas palabras, la cuestión requiere una reflexión más profunda debido a su ambigüedad y su carácter abierto que deja mucho lugar para la interpretación, por lo cual algunas tardaron más en responderme que otras (prefiero pensar eso y no que me estaban ignorando, ya que tengo fama de ser medio pesada y de hacer preguntas existenciales cuando todo el mundo prefiere hablar de lo que se comió al mediodía).  

Así que mientras trato de traer un poco de Argentina a Yanquilandia, o los Estados Unidos para los que no están acostumbrados al lenguaje culto argentino, a través de unos mates con galletitas, comparto con ustedes las respuestas variadas, algunas más largas que otras pero todas perspicaces, de mis sabias compañeras millonarias:


Luana Muñoz (defensora): Ser jugadora de fútbol en Argentina implica mucho esfuerzo, significa amar lo que hacemos, resaltando la palabra sacrificio por sobre todas las cosas. Esfuerzo al máximo, nadie te regala nada, al contrario. La mayoría del tiempo es luchar contra la corriente sabiendo que lo más probable es que nadie te reconozca nada, no importa, perseverancia pura, de eso se trata. A pesar de todos los palos (en exceso) que se cruzan en el camino nadie ni nada nos para, así es acá. Sabemos que podemos crecer, está en nosotras pura y exclusivamente hacerlo, el cambio empieza desde adentro.


Micaela Sandoval (delantera): Ser jugadora de fútbol en Argentina te enseña a luchar por tu sueño, a superar obstáculos y a nunca bajar los brazos. Yo como jugadora argentina, tengo la fe intacta, de que algún día vamos a recibir lo que nos merecemos. En la jugadora argentina se puede ver el verdadero amor por el fútbol, la pasión por la pelota, el esfuerzo de puro corazón y el sacrificio a pulmón que hacemos cada una de nosotras. La verdad que me siento orgullosa de jugar al fútbol y más en mi país: Argentina.

Ludmila Manicler (delantera): Amor al arte. Sacrificio y dejar de lado un montón de cosas para muchas. Y aunque sea amateur lo jugamos como profesionales.

Ayelen Lagos (delantera): Amor, sacrificio, felicidad y responsabilidad... dejar todo por el fútbol y ser profesionales, no por el dinero sino por ser fieles a este amor.

Carolina Morcillo (defensora): El fútbol femenino en Argentina es romper con 'supuestos de que las mujeres no pueden hacer las cosas'. Es sacrificio y pasión.

Florencia Ferrero (delantera): Ser jugadora en argentina es todo sacrificio, dejar de lado muchas cosas. Es relegar tantas otras por el simple hecho de amar lo que hacemos. Para nosotras es simplemente una pasion. No lo hacemos ni por plata ni por nada económico. Amamos lo que hacemos.

Mariana Larroquette (delantera/volante): Sacrificio, y mucha ilusión por tratar de cumplir objetivos en los pocos años de carrera que se puede tener al no ser profesional.

Florencia Salazar (defensora): Bueno, para mí, ser jugadora de fútbol en Argentina es hermoso y más en el club que estoy, pero tiene sus dificultades! Aunque acá no lo vean como en otros países, se puede ver que está creciendo! Y eso es gracias a sacrificios y esfuerzos de las jugadoras y cuerpo técnico porque se lo toman con seriedad! Y dejan muchas cosas de lado para entrenar y crecer! Yo creo que el verdadero fútbol se lo puede ver en las mujeres, donde no hay negocios! No hay plata de por medio porque lo juegan con el corazón dejando todo en la cancha defiendo su camiseta y disfrutándolo, que es lo más lindo!

Mercedes Pereyra (volante): Y para mí, qué significa no sé, si lo hago es porque amo el fútbol y porque sé que para mis viejos, soy un orgullo.

Karen Spiazzi (defensora/volante): El fútbol en la Argentina es algo totalmente amateur, que las chicas lo hacen por amor al deporte, dedicando su tiempo, dejando muchas cosas de lado, hasta su familia en muchas ocasiones, puesto que viajan desde el interior del país para cumplir un sueño. Es un sacrificio muy grande, pero que te llena el alma.

Vicky Pinat (volante): Para mí, es jugar por amor al arte, es una pasión con todas las letras porque se practica sin recibir nada a cambio mas que satisfacción y diversion, es realmente por lo que vale la pena jugar al fútbol no por la plata, por lo que te hace sentir. Es jugar con el corazón.

Anónima: El fútbol es la razón por la cual me esfuerzo cada día para mejorar como jugadora y como persona; a pesar de que tengamos que dejar muchas cosas de lado y que sea un deporte amateur.

Carla Brown (la mejor combinación de posiciones... arquera/delantera): Sacrificio, pasión y esfuerzo.

Eliana Figueroa (defensora/volante): Ser jugadora de fútbol es parte de una pasión y a la vez un lindo deporte que me gusta practicar junto a un equipo, donde se vivencian lindas experiencias. Se aprende a esperar, a superarse, a ser constante, perseverante, tener buenos hábitos... entre otras lindas cosas. El fútbol femenino en la Argentina se trata de tu esfuerzo propio y recompensas, algunas llegan, que es un lindo partido, oportunidad de jugar en otro club, pero siempre sabiendo que es de corazón, de él no podemos vivir pero aún así día a día nos acostamos y levantamos pensando en el fútbol... lo disfrutamos mucho, solo de eso se trata.


De Guillermo Larroquette (https://www.facebook.com/pages/Producciones-Fotograficas-Guillermo-Larroquette/594416983980730)